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La mora de las familias argentinas con deudas crediticias, tanto bancarias como no bancarias, se convirtió en uno de los síntomas más críticos de la economía durante 2026, con un impacto desigual según el sector. Un informe elaborado con datos del Banco Central, mostró que los militares y las fuerzas de seguridad se ubican entre los empleados estatales con mayor nivel de endeudamiento: uno de cada cuatro no puede pagar las deudas que contrajo.
Según el relevamiento, el 25% de los efectivos de las fuerzas armadas y de seguridad —incluidos militares, policías, gendarmes y prefectos— se encuentra en mora, con mayor incidencia entre los menores de 35 años. Ese porcentaje supera ampliamente a la morosidad promedio de las familias argentinas, que hoy alcanza el 13,1% con los bancos y el 29,5% con entidades no financieras, entre ellas las billeteras virtuales.
El informe destacó que la mora entre los efectivos se triplicó en menos de dos años: en agosto de 2024 el 8% de quienes tenían deudas estaba en situación irregular, mientras que en mayo de 2026 ese porcentaje trepó al 25%, una suba de 17 puntos durante la actual gestión de gobierno.

Una fuente de las Fuerzas Armadas consultada por el diario Clarín, que prefirió no dar su nombre, vinculó el fenómeno con las paritarias por debajo de la inflación en el sector de empleados públicos, el crecimiento del costo de los servicios dentro del salario formal —que pasó de representar el 6% del ingreso promedio en diciembre de 2023 al 15% en julio de 2026— y el impacto de ambos factores sobre la capacidad de pago de créditos con bancos, con el Instituto de Ayuda Financiera de las Fuerzas Armadas (IAF) y con billeteras virtuales.
Sobre el funcionamiento del IAF, otra fuente cuestionó el cambio en las condiciones de los préstamos hipotecarios: "Sobre todo por el cambio de condiciones de usura de los préstamos hipotecarios. Este dejó de utilizar el sistema francés para utilizar un sistema inventado donde se termina debiendo cifras exorbitantes y que a pesar de pagar religiosamente por medio del descuento de haberes luego de 10 años de pagar se debe hasta 4 veces lo que fue retirado en dólares en sus inicios". La misma fuente agregó: "Los que pueden pagar sus créditos otorgados por el IAF quedan enganchados por 20 años, descontando el 40% del salario a tasas usurarias", y remarcó que "con miles de militares en las mismas condiciones, hasta se realizaron reuniones del IAF en unidades por este tema, pero siempre sin cambiar nada".
De acuerdo con las tablas oficiales elaboradas a partir de los deudores registrados en el Banco Central, los miembros del Ejército son los más endeudados, con una morosidad del 29,3%, seguidos por el Servicio Penitenciario, con el 28,1%; la Policía Federal, con el 23,8%; y Gendarmería, con el 23,6%. Prefectura Naval registra una mora del 21,5%, la Fuerza Aérea del 21,2% y la Policía Aeroportuaria del 20,6%.
Salarios por debajo de la línea de pobreza
El diputado Pablo Juliano, de Provincias Unidas, vinculó el fenómeno con el nivel salarial del sector: "Cuando más del 65% de los oficiales y suboficiales perciben ingresos por debajo de la línea de pobreza que publica el INDEC, el problema deja de ser exclusivamente salarial para transformarse en un problema de defensa nacional".

En una demostración de aviones F-16 realizada en Córdoba, oficiales de la Fuerza Aérea confirmaron que un piloto argentino de ese tipo de aeronave —cuya capacitación demanda una inversión no menor a los $5 millones— percibe hoy entre $1,3 millón y $1,5 millón. En la base de la escala salarial, un cabo segundo no llega a los $900.000, mientras que un teniente general, un brigadier general o un almirante superan por poco los $3 millones. La situación se repite tanto en las Fuerzas Armadas como en las fuerzas de seguridad —que perciben salarios cerca de un 26% más altos que los militares—, incluso con los últimos ajustes y las compensaciones por títulos terciarios y universitarios anunciadas recientemente.
Para Juliano, existe un segundo factor de deterioro además del salario: la situación de la nueva obra social de las Fuerzas Armadas, creada este año tras la crisis del IOSFA, que incluía a militares y fuerzas de seguridad. El legislador describió un "déficit acumulado superior a los $220.000 millones, abrumadoramente durante el actual gobierno, con tasas de interés corriendo y la suspensión de servicios y medicamentos", un cuadro que calificó como "una crisis institucional que afecta profundamente la cohesión de las instituciones verticales". Según el diputado, hay militares endeudados por motivos de salud.